En Jacksonville, dos incendios mortales ocurrieron en casas cercanas.
El 7 de enero, Tiffany Hibbs, de 30 años, murió tras un incendio provocado por una vela desatendida.
El 11 de enero, Janifer Moore, de 53, y Marilyn Evans, de 73, murieron cuando las cenizas de una chimenea prendieron fuego al colchón.
Ambos incidentes destacaron la falta de detectores de humo, lo que llevó a las autoridades a enfatizar su importancia.
La investigación sigue en curso, aunque no se sospecha de crimen.
El departamento de bomberos ofrece detectores de humo para mejorar la seguridad.








