Las nuevas directrices sobre colesterol aconsejan que los médicos comiencen a realizar pruebas de detección y tratamiento desde los 30 años, mucho antes de los riesgos graves de infarto o accidente cerebrovascular.
Por primera vez, se recomiendan pruebas de biomarcadores en sangre, además del colesterol LDL, para medir mejor el riesgo cardíaco a corto y largo plazo.
Uno de cada cuatro adultos en EE.UU. tiene colesterol LDL alto, un factor de riesgo importante.
Las nuevas guías también sugieren pruebas de LP(a) y acumulación de calcio en arterias coronarias para evaluar riesgos adicionales.
En resumen: control temprano, prevención constante y hábitos saludables son clave para reducir infartos y accidentes cerebrovasculares.








